5 de marzo de 2010

¡Ahí les va uno de Podridos!

Hacía un tiempo ya que no se veían. Tal vez semanas, tal vez más. Ahora se reunían para platicar los nuevos rumbos que sus vidas habían tomado. Ambas sabían que esto de empezar a vivir fuera del nido no iba a ser fácil.

Tiburcia había invitado a su hermana a pasar unos días en su nueva casa. Aún las cosas no estaban en orden, y Tiburcia parecía aún agobiada por la multitud de tareas que tenía que llevar a cabo en su nuevo hogar. Antes de que Anacleta llegara, Tiburcia decidió que era momento de arreglar un poco y limpiar toda la casa. Toda una mañana la dedicó a sacudir, barrer, trapear y ordenar los tiliches que se escondían en todos los rincones. Fue una tarea ardua, pero como siempre, al final de esos quehaceres del hogar, Tiburcia volteaba y con gran regocijo y orgullo veía como su casita brillaba de limpio. Le encantaba el olor a cloro mezclado con el limpiador de lavanda. Se respiraba un ambiente fresco y limpio, pero… algo la inquietó en ese momento. Lo había olvidado, había olvidado ése olor que la molestaba tanto desde hacía unos días. Era un olor desagradable y penetrante. El cloro no había logrado quitar el molesto aroma. Tiburcia llevaba días buscando la fuente de ese olor, pero no lograba hallar el origen. Mientras más lo olía y más lo pensaba, el olor se hacía más intenso.

Llegó la hora acordada para la visita. Tiburcia estaba lista para recibir a su hermana, aunque el olor aquel la seguía inquietando. Tocaron a la puerta. Al fin, las hermanas se encontraron, y charlaron y se dirigieron a la cocina a preparar juntas algo para comer. En ese momento, Anacleta abrió la puerta donde se encontraban las ollas, y sacó una pequeña cacerola que se disponían a usar para preparar la pasta. Cual no será su sorpresa al encontrarse algo verdoso y viscoso, casi vivo al fondo de la pequeña cacerola. El olor, aquel olor tan molesto para Tiburcia, se multiplicó cientos de veces y llenó la casa con su inmundicia.

Con cara de disgusto Tiburcia dijo: ¿Cómo llegó eso ahí? ¡No es posible! – Pero en su interior ella lo sabía, no lo había olvidado, hace un mes había preparado puré de papa de cajita y guardó la cacerola con la esperanza de que éste se desintegrara y desapareciera. No fue así. Su incapacidad para llevar las riendas del hogar se había desintegrado, no así el puré.

8 comentarios:

Diana dijo...

Podridooo.

Jajajaja.

Qué asco. Puré mohoso.

Esto me recuerda otra anécdota relativa a puré: un día me comí un puré parecido al que Anacleta se encontró en la estufa-alacena de Tiburcia y me enfermé, y me puse verde moho y vomité durante días.

Ehhh, por fin lo he contado. Soy más libre.

Diana dijo...

Me imagino que durante el resto de la visita, Anacleta y Tiburcia se la pasaron huyendo del ente verde que las perseguía por toda la casa reluciente.

Un gato zombie dijo...

Y no te mordió?
Que se siente crear vida? (no humana)
Al final lo conservastge o lo tiraste?

Saldudos!
#cuentoalvapor

Ivanius dijo...

No sé por qué ´pensé en Frankenstein: "It's aliiive!" El puré verde, con efluvios de complicidad entre Tiburcia y Anacleta.

Bravo.

GA dijo...

Yo la verdad me acordé de unos tacos de papa que me comí ayer, dejaré el pure por algún tiempo.
¡Podrido!
Muy bien, me gusta esto del vaporazo.
Abrazo.

el7palabras dijo...

Ash. Jamás pensé que me delatarían sin conocerme.
Mire Nadia, eso de andar metiéndose en las vidas ajenas está mal, pero resulta peor contar cosas sin permiso explícito ¿eh?

Va a ver, le voy a decir a mi tía Tiburcia que anda de chismosa.
Ash, y recontra-ash.

:P

Lexihel y Lexaleth dijo...

Ñomi?

No... Definitivamente... No ñomi >.<! Muy graciosa la historia y en ciertos casos hasta muy real.

Nadia dijo...

Dianita: Sí, en general, quisieron huir del puré, pero éste no se iba, ahí se quedó observándolas mientras ellas hacían muecas de asco.

Gato zombie: ¡Claro que no me mordió! Es un cuento... Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. De veras. (Jijiji!)

Ivanius the Great: Frankenstein y el puré de papa verde. Disgusting! Jajaja!

GA: Sí, esto del #cuentoalvapor es la pura onda. No soy nada buena escribiendo cuentos, pero me divierto bastante. :D

7palabras: No, a mi nomás me llegó el chisme. No le diga a su tía Tibu, porque ya sabemos de lo que es capaz.

Lexihel y Lexaleth: Podría ser real, en un tiempo muy remoto, en una galaxia lejana. Eso no pasa muy a menudo. ¡Jejeje! :P